Resumen de 100 Baggers. Autor del libro Chris Mayer.


Resumen de 100 Baggers. El autor del libro es Chris Mayer:

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  • Las grandes subidas de las acciones tienden a ser durante extensos periodos de crecientes beneficios acompañado por una expansión del múltiplo PER.
  • Esos periodos de expansión del PER suelen coincidir con periodos donde se acelera el crecimiento de beneficios.
  • Algunas de las oportunidades más atractivas ocurren en acciones olvidadas, que tuvieron problemas en el pasado, donde tras años de pérdidas, están volviendo a la senda de beneficios.
  • Durante estos periodos de rápido crecimiento en el precio de la acción, los precios de la acción pueden alcanzar múltiplos PER muy altos. Este hecho, por si solo, no debería hacer a un inversor individual vender las acciones.
  • La matemática para alcanzar un 100 bagger es la siguiente: 14% de rentabilidad anual durante 30 años.
  • Método de la cafetera: Encuentra las mejores empresas, esconde las acciones en la cafetera y mantenlas durante 10 años. Protégete de ti mismo.
  • Apple se multiplicó por 225 desde 1990 a 2012, pero para llegar a ello hubo que pasar por una pérdida temporal de un 80%.
  • Si mantienes una acción que logra reinvertir capital al 20% durante 25 años, tendrás un 100 bagger.
  • Hay que saber qué comprar. Evitar WMT, MCD o IBM. Entrena tu mente para pensar sobre ideas que vayan a ser gigantes:
    • Monster Energy: “If you have a brand that catches on, grows, and hits scale, the costs slowly start to unwind.”
    • Amazon
    • EA
    • Comcast: Reported losses like AMZN as it spent heavily on building cable systems, but built a strong network.
    • Pepsi
    • Gillete
  • Hay que buscar “Owner-operators”. Ejemplos actuales: Rales brothers CFX / DHR, Icahn, Malone, Buffett.
  • Buscar también “Outsiders” como actualmente: Howley, Rales, XOM, MKL, FFH, AZO, CSU.TO
  • Encontrar empresas que recompren acciones propias de forma oportunista a precios atractivos.
  • Encontrar una empresa con moat es una necesidad. Hay que crear mapas de la industria en cuestión para ver hacia que partes de la industria se está moviendo el dinero.

En el siguiente excel podéis encontrar todas las empresas que multiplicaron por 100 su cotización inicial, comenzando el análisis en el año 1962 (1962=precio inicial).

Podéis ver muchos viejos conocidos en las primeras posiciones: Berkshire Hathaway, Altria, Roper, Fastenal, Danaher, Wal-Mart…

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Peter Lynch – Beating the Street – Capítulo 7


La compra de acciones es tanto un arte como una ciencia. Si se pudiera saber que empresas van a subir mediante su balance los matematicos serían las personas más ricas del mundo.
Sin embargo, sin un análisis matemático, no podremos estar seguros de la compra e iremos detrás de las pasiones, probando una y otra vez al mercado.

Perdiendo por el camino.

Mi método de trabajo que mezcla matemáticas con arte y mucho trabajo, no ha cambiado en 20 años.
Los inversores profesionales olvidan este punto. No paran de comprar servicios como Bridge, Shark, Bloomberg, First call, Market watch y Reuters. Perdiendo un tiempo que podrían dedicar a investigar la empresa.Un inversor con éxito no necesita encontrar 50 buenas acciones, sólo necesita que dos de sus compras sean buenas cada década para que valga la pena.
Soy una persona que se pone triste con los mercados sobrevaluados, ya que no puedo encontrar buenas compras. La bolsa sube cada semana 300 puntos.  Sin embargo, sonrió en las recesiones, que siempre llegan pronto o tarde.
La mejor forma de saber si una acción esta sobrevaluada es trazar un gráfico con la evolución de sus Bfos y otro con el de su cotización. En seguida se sabe la evolución de esa empresa y si sus Bfos son estables y crecientes en el tiempo.
Si la cotización sube mucho más que sus Bfos puede que haya llegado el momento de vender.

Pequeños trucos

El efecto enero es especialmente potente en las pequeñas empresas, que suelen subir un 7% ese mes. Por encima del 1.6% del mercado.
Especializarse en un sector es también otra buena idea de invertir, ya que adquirirás conocimientos sobre cuales son los factores que afectan a los ingresos, gastos y cotizaciones.  Si vendes una acción y comienza a subir, es bastante humano el intentar no volver a ver la cotización. Conozco gente que lee los periódicos tapando con los dedos ciertas líneas.
Suelo forzarme a revisar las acciones que poseí antiguamente, ya que veo la inversión en ellas como una saga, con diferentes capítulos.

Peter Lynch, Beating the Street, Capítulo 6. Los últimos años


La cantidad de tiempo que dedicas a buscar buenas acciones es directamente proporcional al número de acciones que debes tener.

Se necesitan varias horas cada cierto tiempo por cada una. Esto incluye leer los resultados anuales y trimestrales y las búsquedas de información periódicas. Un inversor individual puede hacer esto con 5 acciones como hobby.
En 1983 la cartera de Magellan tenía 450 acciones. En un año fueron 900. Esto significaba que teníamos que prepara historias para explicar en 90 segundos. Se convirtió en el 2º fondo mayor del mundo con 1.600 Millones$ en activos.
Surgieron críticas diciendo que, como el Imperio Romano, Magellan era demasiado grande para sobrevivir. Un fondo con 900 acciones no podía superar al mercado, porque él era el mercado. Fui acusado de control de los índices mundiales.
Un gran fondo puede comprar 1.000 o 2.000 acciones que nunca salen en el Wall Street Journal. Esto se llama “Fly off the radar scope” (Volar fuera de radar). Sin embargo, un poco imaginativo gestor puede tener 50 acciones que aparecen todos los días en los periódicos y tener una miiatura del S&P 500.
Muchas de las empresas de mi cartera no ocupaban una posición importante por 2 razones:

  • Eran compañías pequeñas en las que si aumentaba mucho mi posición podría mover el precio.
  • No estaba muy convencido de ellas pero no quería alejarme y seguir en contacto.

Recuerdo una vez que acudí a la presentación de resultados de Jan Bell Marketing, una joyería de 200 millones$. Sólo acudí yo y los directivos. Me informaron de que estaban vendiendo mucho a grandes establecimientos minoristas. Lo que me puso en alerta para seguirlos, ya que seguramente también estuvieran haciendo dinero.
Encontré varias empresas minoristas que desde su OPV inicial, habían caído en el olvido y estaban muy baratas. Empecé a llenar mi cartera de minoristas pero sólo hasta un 3% del fondo.
Un tiempo después, el sector sufrió una severa caída que puede soportar porque era un porcentaje muy pequeño de mi total. No lo hubiera podido soportar si representara un 20% de mi cartera.
A mediados de los 80 compre S&L, y era un 3% del total del fondo. Pero la prensa comenzó a enfatizar mi relación con S&L y al final parecía que mi fortuna o ruina dependía de las cotizaciones de S&L.
Desde 1982 a1988 gané una verdadera fortuna con la industria del automóvil: Ford y Chrysler me aportaron 100M cada una, más 79M$ de Volvo. Fueron grandes ganancias para una pequeña porción de mi cartera, sólo eran un 8%. Nunca sabes cual de tus acciones es la que lo hará mejor.

La liquidez

Otra estupidez de los gestores de fondos es buscar sólo acciones con liquidez. Unas acciones que puedan vender en menos de 3 días. Es absurdo, los problemas van llegando poco a poco. Y si de verdad son gordos, en sólo 5 minutos estarás perdido. Y otras muy liquidas, como Polaroid, perdieron el 90% de su valor en sólo un año. Conozco a muchos que se quedaron confiando en que era un valor muy liquido.
Sólo un 1% de los valores cruzan más de 10.000 acciones al día. Los gestores que confían en la liquidez, se ven limitados y vetados a comprar más del 99% del mercado. Es absurdo.

Conforme el fondo crecía, comenzó a convertirse en un problema el mantener la proporción de todos los valores, con su ponderación constante. Si compraba muy rápido, mi compra hacía moverse el mercado y subía hasta el nivel donde debía comenzar a vender.

Los siguientes 5 años algo cambió. Debía viajar miles de kilómetros a seminarios de inversión donde decenas de compañías tenían unos pocos minutos para explicarme su proyecto y que yo me interesase por él.

Mi aventura en el extranjero

Con la excepción de los fondos de John Templeton, Magellan fue el primero que compró con fuerza en el extranjero. Comenzó en el 1984. Todas las noches llamaba a Estocolmo, Londres, Tokio y Paris para empaparme de la información que mis traders me contaban.
En 1986 ya tenía un departamento extranjero.
En aquellos momentos me fijé en Europa. Estaba lleno de grandes compañías a punto de realizar grandes movimientos. De lanzarse a por el mercado global. El problema es que no cumplían las mismas reglas de contabilidad y hacía falta bastante ingenio para entenderlas.
Comencé a viajar y comí y bebí vino en todo el continente. Suecia es un país muy formal donde las reuniones fueron perfectas y ordenadas. Allí descubrí a Ericsson, la compañía de teléfonos. Así como Skandia, fábrica de muebles, totalmente desconocida en América.

En aquella época subieron las tasas de los seguros, pero las compañías suelen tardar muchos meses antes de que se plasme en sus cuentas. Es muy fácil comprarlas y ganar mucho dinero con ese ciclo.
En Göteborg me entrevisté con toda la excitada dirección de Volvo.
Hay gente que piensa que por razones culturales, algunos países se mantienen con mercados infravalorados o supervalorados eternamente. No es cierto, al final todos acaban cerrando el ciclo y vuelven a empezar.
Cuando no encuentres nada bueno que comprar en tu país, mira en otro.
Encontré una copia exacta de Hewlett-Packard a la noruega: Si funcionó en USA, ¿Por qué no funcionará aquí?. Se llamaba Norsk Data y fue muy buena compra.
De Oslo, pasé a Bergen y Frankfurt dondé conocí el Deutche Bank. Quedé impresionado.
Visité las manufacturas de Düsseldorf y conocí Bayer, una gran industria química.
En Colonia descubrí que en las Autobahn estaba conduciendo el doble de rápido de lo que lo había hecho nunca, investigué si cotizaba y compré.
Descubrí que la industria farmacéutica Suiza estaba mucho mejor preparada que la americana y cambié mi cartera de país.
En Milán descubrí Montedison, una perfecta hidroeléctrica. En la ciudad de la última cena.
En Venecia no pude disfrutar porque no encontré compañías a las que visitar.
Un amigo me explicó que dos ferrocarriles japoneses tenían muy buenas perspectivas.
Al final del año, un 10% de mi cartera estaba en el extranjero.

La Gran Corrección. Y el Crack del 11 Septiembre de 1.987

Magellan subió un 24% en 1986 y otro 39% en el 87. Provocó una arrolladora entrada de capitales difícil de gestionar.
Empecé a comprar empresas que todo el mundo tenía pero que pasaban desapercibidas. Entre ellas encontré una preciosa joya: Fannie Mae. Tenía ingresos crecientes y constantes y cotizaba a unos ratios ridículos. Todo el mundo tenía acciones de Fannie Mae, pero en una proporción minúscula. La hice una de mis mayores adquisiciones.
Aunque Magellan subió un 39%, el S&P lo hizo un 41%. Eso me volvía loco.
Mi mujer no entendía porqué estaba triste si había hecho ganar una fortuna a los accionistas.
Al poco tiempo el mercado cayó un 20% y Magellan sólo un 7%. Eso me hizo creer que era inmune a las caídas. Hasta que llegó el 11 de Septiembre de 1978.

Durante las siguiente 9 caídas me di cuenta de que Magellan caía más que el mercado en los cracks, pero que en la recuperación lo superaba y mejoraba por amplio margen.
The Wall Street Journal publicó que yo estaba en Irlanda cuando todo ocurrió. Tuve que vender grandes cantidades de acciones para poder devolver el dinero a los accionistas que provocaban una gran salida de capital por sus ventas alocadas.
Durante esos días descubrí que mucha gente tenía compras con margen apalancadas y que tenían hipotecas para financiarlas. Durante 5 días me reuní con mis traders para prepararnos para el gran desastre.
Teníamos un 20 veces más cash (liquidez) que en cualquier otro momento de la historia de Magellan. Y llegó el Black Monday.

Los accionistas de otros fondos vendieron masivamente y los gestores se vieron obligados a malvender a malos precios. A mi también me ocurrió, pero menos.
Tras la corrección compre todo lo que pude. Las primeras en subir fueron las empresas de crecimiento, pero enseguida las cíclicas comenzaron a pisarles los talones.
Un 2% de mi cartera era General Electric, pero como General Electric era un 4% del mercado, en realidad estaba infraponderando una empresa que me encantaba.
Magellan ganó un 23% en 1988 y un 35% en 1989. En 1990 lo volví a hacer, pero decidí retirarme.
El último día en la oficina Magellan tenía 14.000 Millones$, 1.400M$ en cash. Aprendí de la gran corrección a no quedarme nunca sin él.
Dejaba atrás a cientos de operaciones perdedoras en Maguellan, que iban junto con las ganadoras que he descrito. Lo importante es que no eran posiciones importantes. Hay que contener las pérdidas.
No hay que tener vergüenza en perder dinero con las acciones, todo el mundo lo hace.
Lo que es horrible es mantenerla o comprar más aún cuando los fundamentales se están deteriorando.
Una vez perdí 33Millones$ en Texas Air. Pero no vendí hasta que los fundamentales se deterioraron. Menos mal que lo hice, continuó cayendo.
(No importa lo barata que compres una acción, cuando llegue a 0$, habrás perdido el 100%).
Las cíclicas son como el Blackjack, si pasas mucho tiempo con ellas acabas perdiendo seguro.
Cuando una empresa es solvente, los bonos cotizan a 100. Si cotizan a 20.El mercado de bonos intenta decirnos algo. Está dominado por inversores conservadores que miran con lupa cualquier desvarío.

Beating the Street, Capítulo 3. Un Tour por el Mundo de los Fondos


Se supone que los fondos de inversión van a eliminarnos la confusión de invertir.
Nunca más nos tendremos que preocupar sobre qué acción elegir. Pero ahora nos tendremos que preocupar sobre qué fondo elegir.

En los 90’ existían sólo en América unos 3.500 fondos: 1.200 fondos sobre acciones, 1.460 fondos de renta fija, 600 fondos de mercado monetario, 300 fondos de bonos municipales, etc…
También tenemos fondos regionales, fondos sobre países, Hedge funds y fondos híbridos, fondos contrarios, fondos value, fondos sector, fondos crecimiento, fondos indexados, ¡incluso fondos de fondos!!!

En 1.993 el número de fondos superó el número de acciones cotizadas en la bolsa de Nueva York.

Uno de los principales errores que cometen los fondos de inversión es repartir una gran parte de la inversión en el mercado de bonos en detrimiento de las acciones. En 1980 el 69% del dinero de los fondos era invertido en acciones, en 1990 sólo se invertía en acciones el 43% del capital, a finales de los 90’ ya sólo un 25% de la inversión es en el mercado de renta variable.

La fama de gran crecimiento de los bonos ha sido muy útil para el gobierno que ha podido financiar su deuda a un tipo muy bajo y ha tenido un mercado muy tranquilo y estable.

Debo recalcar que durante los últimos 70 años las acciones han retribuído de media un 10% anual frente al 4.8% de los bonos.
La razón de esta diferencia tiene una fácil explicación: LOS DIVIDENDOS.

Las acciones ganan dinero y crecen por lo que su valor aumenta a un ritmo parecido al de los bonos, sin embargo destina una parte importe de sus ganancias a dividendo que son la base del éxito de las mejores acciones. Difícilmente lo puedes hacer mal si llenas tu cartera de acciones que han pagado dividendos durante los últimos 10 o 20 años.

Warren Buffett y Peter Lynch

Moody’s handbook of Dividend Achievers redacta una lista de empresas que destacan por su robusto dividendo que ha sobrevivido durante décadas y que es una forma fácil de construir una cartera para un inversor pasivo.

Sólo una empresa en la historia, “Los Medici” han recompensado a sus bonistas aumentando su tipo de interés por confiar en ellos. Los dividendos no paran de crecer. Los bonistas no son invitados a las juntas de empresa.

La tercera razón importante a favor de las acciones es LA INFLACIÓN. Las acciones son la mejor protección contra la inflación, crecen al mismo ratio que la inflación, aparte de su crecimiento intrínseco. Los bonos, sin embargo se erosionan de forma irreversible.

Una de las razones de la gran fuga de capitales hacia la inversión en bonos es uno de los mitos más extendidos: “las acciones son para los jóvenes y los bonos para los viejos”.
Hoy en día, una persona que se jubile a los 65 tiene aún 20 años por delante de inflación y pago de facturas que erosionen su capital. Ante esto, los bonos nada pueden hacer. Sin embargo, también es muy probable que tenga que desprenderse de parte de sus inversiones para conseguir liquidez, y los bonos no van a crecer lo necesario como para regenerar esas ventas.

Excepto para los muy ricos, la salud financiera no puede conseguirse sin acciones.

Con una inversión de 100.000$ en acciones con un dividendo del 3% con un crecimiento de ellos de un 8% anual (2º año = 3.2% de dividendos). Suponiendo unas necesidades de gasto de 7.000$ que sacaremos cada año.
Año 1º: Invertimos 100.000$, Ingresamos por dividendo 3.000$ y con una expectativa de crecimiento de dividendos del 8%, a fin de año las acciones valen 108.000$. Sacamos 7.000$ y nos queda 104.000$.
Año 2º: Los 104.000$ generan 3.120$ de dividendo y su valor sube hasta 112.320$. Sacamos 7.000$ y quedan 108.440$.
En el año 15, solamente los dividendos ya generan esos 7.000$ que necesitamos. Y los vamos a ir aumentando año a año, el año 20 ya sacamos 9.700$ al año para nuestros gastos.
En el año 20 nuestra cartera original de 100.000$ está valorada en 350.000$, y además hemos ido extrayendo de ella otros 150.000$ para nuestros gastos habituales.

La principal pega que presentan las acciones para alguien acostumbrado a los bonos es que las acciones hay que venderlas de cuando en cuando. Tanto cuando están caras, como cuando hay caídas generalizadas para ayudar a nuestras necesidades de liquidez.

Imaginemos el peor de los escenarios: Una horrible recesión que empezara justo el día siguiente a comprar las acciones y que durara durante más de 20 años, (raramente duran más de 2 o 3 años), las empresas dejan de crecer y los dividendos se estancan en un crecimiento del 4% global. Al final del periodo, sacando 7.000$ todos los años. Acabas con 100.000$ en acciones. Mucho mejor que con la compra de bonos.

Bonos contra fondos de renta fija

Ahora que ya hemos decidido que nuestra aportación a la renta fija será reducida en comparación a toda nuestra cartera, vamos a estudiar en qué hacerlo.

La gente que duerme más tranquila porque posee bonos debería estar un poco más atenta. Si se compra un bono del tesoro a 30 años al 8%, sólo ganará dinero si no hay una subida de tipos durante ese período, se espera a vencimiento o se enfrenta a un período largo de baja inflación.

Por ejemplo, la compra de un bono del tesoro americano en 1960 implicaría que en 1990 habrías perdido un 30% de su valor real (poder adquisitivo).
Otra falacia extendida es que la inversión en fondos de renta fija elimina el riesgo de inversión ya que su amplia diversificación elimina el riesgo de quiebra de emisor. Pero nada los protege contra subidas de tipos. Suelen comentarte que el fondo ganará mucho dinero porque la compra y la venta se harán ene le mejor momento, pero esto no sucede a menudo.

La última opción es la compra de junk bonds (bonos basura) o titulizaciones subprime emitidas por Fannie mae o Freddie Mac. Puedes ganar mucho dinero, pero sólo si eliges el junk bond correcto. Aunque no entiendo porqué alguien quisiera invertir en ellos.

Acciones contra Fondos de acciones

Para la gente que se asusta de las acciones un fondo de inversión no es su solución. Ya que habitualmente caen mucho más que el mercado durante una corrección. Mi fondo Magellan suele caer un 10% más que su valor en acciones durante las correciones.

Si tienes la habilidad como para elegir un buen fondo, la tienes para comprar una buena acción, y un 75% de los fondos lo hacen peor que el mercado.

Debido a que existen distintos tipos de fondos, cada uno cae o sube en diferentes momentos del ciclo. La caída de un fondo un 10% más que el resto incita a venderlo y comprar otro, justo cuando cambian las tornas.
Cuando un Fondo Value lo hace mejor que el resto es momento de asustarse, ello será debido a que está invirtiendo en acciones de crecimiento o capital riesgo. Mostrando una muy mal disciplina.

Una buena estrategia sería dividir el dinero en 6 partes y repartirlos entre los 5 tipos de fondos, más una elección:

1-Capital apreciation fund- Compañias que generan gran cantidad de ingresos.
2-Value Fund- Se invierte por activos y no por ganancias. Comprar barato.
3- Quality Growth Funds- Se compra en compañías que demuestran un buen crecimiento y tienen un mercado establecido.
4-Emerging growth funds- Se invierte en nuevas empresas con mucho potencial de crecimiento.
5- Special Situation fund- Se aprovechan situaciones especiales como Ampliaciones de capital o noticias sobre el cambio en sus perspectivas.

La mejor forma de analizar un fondo es mediante su gráfico histórico Precio/Ganancias = PER global. Así sabemos en que fase está.

Comprar el fondo que mejor lo ha hecho es bastante estúpido ya que es un fondo que no ha diversificado y ha tenido mucha suerte de estar en el sector que mejor lo ha hecho.

Hay fondos que cobran fuertes comisiones de entrada o salida. Esto no debe ser razón para elegir uno u otro fondo. Sólo valorar que si nuestra inversión es a 5 años, ese 3% puede no ser muy importante.

La Inversión en fondos de sectores debe estar restringida para personas que tengan conocimientos específicos sobre ese sector o sobre las materias primas, de otra forma seguro que podemos encontrar a la mejor empresa del sector y no comprarlas todas de forma tonta.

Fondos convertibles, En realidad pagamos un 20% más por la oportunidad de transformar nuestra inversión en otro tipo de activo. Es una opción bastante mala ya que los bonos convertibles suelen costar sólo un 10% más.
Una buena estrategia es comprar y vender Fondos convertibles cuando aumentan mucho su Spread frente a los bonos convertibles.

Los fondos sobre países nos aportan la oportunidad de invertir en economías que crecen más rápido que la nuestra. Pero ocultan problemas que desde fuera no entendemos.

Un fondo sobre Alemania subió rápidamente tras la caída del muro, sin que en realidad nada hubiera cambiado para las empresas, y se desplomó 6 meses después cuando se hizo visible que la Alemania occidental debería pagar la Reconversión industrial de la Oriental. Los americanos no entendían nada, sólo un alemán podría imaginar algo así.

Otro caso es el Japonés que ha tenido que sufrir una fuerte deflación que para un Americano es difícil de entender.

Peter Lynch – Capítulo 5. Maguellan, The middle years


Mi día de trabajo comienza a las 6:05 a.m., a las 6:45 llego a la una oficina repleta de analistas, bastantes como para jugar un partido de baloncesto.

En la mayoría de fondos no hay bastantes ni para un solitario. Pero no jugamos a basket, sino que trabajamos muy duro. Muchas horas extra.

Mi escritorio está muy desastrado, mezclando antiguos libros de contabilidad con modernos aparatos electrónicos. Se amontona las S&P Guides, justo detrás, está mi “Quotron” (Primitivo sistema informático que provee de cotizaciones y algún gráfico, antecesor del terminal Bloomberg).

El trading es la menor de mis preocupaciones, tengo tantas cosas que hacer durante el día que el trading me relaja mucho, es como un descanso. Tengo que preparar, redactar y calcular muchos informes y ratios. Así como ir a coloquios con compañías.

Redacto todos los días una lista de compañías que compraría o que vendería y la razón por la que lo haría.

Tengos muchos ayudantes con mucho talento que hacen lo mismo que yo. Suelen ser silenciosos pero cuando abren la boca es para algo importante.

Suelen aprender mucho más de mis errores que de mis aciertos. La inteligencia en una gestora crece de forma exponencial al número de cerebros. Se piensa mucho mejor en compañía. Los rumores corren mejor y hay muchos ojos mirando al mercado.
Otra de mis pasiones es la de crear carteras específicas para cada tipo de activo: Ultramarinas, De crecimiento a largo Plazo, OTC Portfolio, etc… Ello me ayuda a destacar en qué me equivoco y en qué acierto.

Antes de cada compra, cada uno de nosotros tenía que explicar al resto durante tres minutos el porqué de su compra. Con el tiempo reduje a 1 minuto el tiempo que teníamos para convencer al resto de nuestra compra.

Intentaba estar bastante aislado del resto de WallStreet, ya que si pasabas demasiado tiempo entre una opinión hostil, al principio piensas que se equivocan, pero con el tiempo acabas pensando que esos miles de pequeños cerebros, tal vez, tengan razón. Y acabas vendiendo Chrysler a 30$ demasiado pronto.

Los otros fondos eran rivales míos en el aspecto de cuánto dinero nuevo eran capaces de atraer cada uno. Los consejos que recibía de casas de recomendación o brókers fui cogiéndolos con cuidado conforme entendía cuáles eran sus intenciones.

Estar alejado de los consejos de los expertos de WallStreet es imprescindible para seguir creciendo. Los analistas más influyentes dedican mucho tiempo a defender sus ideas y vender sus consejos y muy poco tiempo a estudiar compañías y el mercado.

Durante esa época Maguellan aún era pequeña, 100Mill$ que dividí entre 200 acciones. Acciones de todo tipo: John Blair, una Broadcast (Media); Verbatim, una empresa dedicada a la fabricación de diskettes, Pic”N”Save, una cadena de supermercados descuento..

En aquella época tuve que enfrentarme todos los días a porcentajes de crecimiento.
Una regla que me encantó fue “La regla del 72”.
Según esta regla, si tienes un porcentaje de crecimiento, y divides 72 entre él, te da el número de años en que doblas la inversión.

Por ejemplo, un crecimiento del 15% anual: 72/15= 4’8 años para duplicar.
Después de seguir las evoluciones de las empresas cíclicas, calculé que se puede multiplicar por 5 durante el ciclo.

Hay que analizar el riesgo del negocio, una empresa de ordenadores puede perder la mitad de sus ventas si un competidor crea un ordenador mejor. Pero una cadena de cafeterías de donuts de virginia no va a perder ni un cliente por que se cree un nuevo competidor en Ohio. Y si es en Virginia, tardará décadas en tirarla del mercado y los inversores lo verán venir.
Compré IBM por su balance estable y sus previsiones de crecimiento, pero sabía que asumía un riesgo de competidor.

Mis superiores no entendían por que compraba empresas que nadie conocía, o por que vendía unas acciones a 40$, para después cambiar de opinión y recomprarlas a 50$. Pero no tenía que justificarme nunca. Y no sufría críticas desmoralizadoras sobre mi estrategia.

La mayoría de gestores se conforman con superar el índice y no se replantean sus estrategias. Yo utilicé los sabados para ordenar mi ordenador, y mis ideas.
Los comienzos de 1982 fueron terribles, aumentó la inflación y el desempleo, y mucha gente compraba oro, escopetas y latas de comida. Los tipos de interés subieron mucho, el Tesoro de Estados unidos estaba pagando un 13% anual.

No compré bonos porque estaba asustado de las acciones, compre bonos del Tío Sam porque ofrecían un rendimiento más alto de lo que cabría esperar de las acciones.
“Cuando la renta Fija ofrezca más del 6% anual que los dividendos del S&P, vende acciones y compra bonos”

Yo imaginaba que tarde o temprano habría una bajada de tipos, por lo que Bonistas de Largo Plazo y accionistas ganarían mucho dinero.
Si esta bajada llegaba algún día, la economía reviviría, y los americanos lo primero que necesitarían comprar serían coches. Por eso compré Chrysler en AMrzo de 1982.

Chrysler se vendía a 2$ porque se esperaba su impago. Sin embargo, tenía más de 1.000 Millones$ de Cash y el Estado garantizaba suficientes préstamos a Chrysler para su supervivencia a corto plazo. Tuve una reunión con los directivos donde me convencieron de que sus nuevos Dodge Daytona serían el coche perfecto para las jóvenes multitudes de neoyorquinos. El G-124 podría acelerar de 0 a 100 más rápido que un Porsche. Me enamoré de esos coches, y de sus acciones.

En Julio, Maguellan tenía un 5% de sus activos invertidos en Chrysler, el máximo que permiten las leyes de la SEC.

En Octubre comenzaron a bajar tipos y rebajé mi posición en bonos del estado hasta el 5%, después de haber conseguido grandes ganancias.
Los activos del fondo estaban un 11% en automóviles y un 10% en retailers (minoristas).

La semana anterior a Hallowen hice mi primera aparición en el Wall Street Week, recuerdo a Lous Rukeyser que me decía: Tranquilo, lo harás bien, solo hay 8 millones de inversores mirándote.

Rukeyser inició el show comentando que los políticos asustaban más a Wall Street que los goblins (ogros). Muchos periódicos comentaban por aquella época que esta era la peor crisis desde 1.929, siempre lo es.

Me preguntó que cual era el secreto de mi éxito: -“En un año he visitado 200 compañías y he leído más de 700 balances”.

El Fondo Magellan recibió millones de aportaciones tras ese día. Desde ese momento no tuve que vender una empresa para comprar otra, ya entraba dinero suficiente como para hacer compras.

Dividí Magellan en dos carteras: Una de cíclicas y otra de conservadoras. Cuando el mercado caía, vendía las conservadoras y compraba cíclicas. Cuando subía, vendía cíclicas y solo compraba defensivas.

Una Ironía: Cuando Magellan era pequeño me concentraba en las compañías grandes, cuando se convirtió en un Fondo Grande, me pude concentrar en las empresas pequeñas.

Escrito por Daniel Bravo.

http://www.rankia.com/foros/bolsa/temas/381958-peter-lynch-beating-the-street-capitulo-5?page=6

Peter Lynch-Beating the Street, Resumen Capítulo 4


Los primeros años al timón de Maguellan

El fondo Magellan en el que trabajé pertenecía a la empresa de Inversión Fidelity. Magellan no empezó conmigo, ya empezó en 1963, por aquel entonces comenzó la Fondomanía y todo el mundo quería meter sus ahorros en un fondo.

Un ejército de vendedores iba puerta por puerta contando las ventajas de los fondos de inversión a las amas de casa. Este ejército de vendedores de fondos desapareció tras el pánico de 1973.

En 1966 el Fondo tenía 20 Mill$ pero sólo 6 Mill$ eran de los clientes por lo que la comisión de 0’6% sólo generaba 36.000$ al año. Era difícil pagar salarios y la factura de la luz.

En 1976 se fusionó con otro fondo para reducir costes. Essex fund, con 12 Mill$ de activos y 50 Mill$ de déficit fiscal. Esta es la situación que heredé en 1977: 18Mill$ de activos y un margen fiscal de 50Mill$ por pérdidas.
4 años después, en 1981 Magellan volvió a cotizar y se podía comprar y vender. La oscuridad de esos primeros 4 años me permitió aprender de mis errores y desarrollar una buena práctica sin que apareciera en los titulares cada uno de mis errores.

Comencé a escribir diarios sobre mis religiosas visitas a las directivas de las compañías. Están llenos de oportunidades perdidas, pero el mercado siempre vuelve a ofrecer una nueva.

Compre Taco Bell porque el 90% del país aún no conocía ese sabor y el 10% estaba encantado con él. Tenía un buen balance y pocos costes. También Congoleum por sus suelos de vinilo para la cocina.

En 1978 ya era un fondo de 20Mill$ con más de 50 acciones. La flexibilidad era la clave, estaba en todos los sectores y por muy diversas razones. Mis mayores posiciones fueron Compañías petroleras. Podrías pensar que un fondo de 20Miil$ debería olvidarse de las petroleras y centrarse en acciones de crecimiento. Pero Wall Street las estaba maltratando de forma injustificada.

No creo que jamás haya habido más de un 50% invertido en acciones de crecimiento.

Uno de mis errores favoritos fue Home Depot, por aquel entonces crecía mucho y la compre por 0’25$ para venderla por 0’65$. No vi todo su potencial y al poco tiempo cotizaba a 3’5$. Lo mismo ocurrió con Toys “R” Us, no creí lo suficiente en ellas, y por tanto, en mí mismo.

Más tarde compre varias cíclicas. Me interesé por Fannie Mae, que me aportó altos rendimientos en poco tiempo. También compré varias aseguradoras. Todas y cada una de ellas, tras la visita a su directiva.

En la carta de 1978 comenté a los accionistas que la cartera estaba formada por 3 tipos de compañías: Situaciones especiales, Ciclicas infravaloradas, y pequeñas y medianas empresas de crecimiento.
Durante los 4 años en que el fondo estuvo cerrado a cotización estaba obligado a vender para poder comprar, ya que no iba a entrar ningún tipo de capital en el mismo. Me alegré mucho de que no fuera un fondo multibillionario. Lo que me permitió visitar todas las empresas que compraba.

En aquel periodo se hizo famosa mi frase de “taking a corporation to lunch”, porque era justo en las comidas con los CEO’s (Altos directivos) cuando me decidía a comprar o no una empresa. Se empezaba a poner de moda el ofrecer una comida-conferencia para los accionistas.

Las comidas aumentaron en desayunos y cenas. Cada semana, mi secretaria me presentaba un magnífico menú para el resto de la semana con casi todas las empresas del S&P 500.

Desde el momento en que no pude asistir a todos los aperitivos que existían, empecé a planificarme qué compañías debía analizar. Sobretodo intentaba elegir aquellas en no hubiera invertido nunca y en sectores desconocidos para mí para enterarme de qué era lo que me estaba perdiendo.

Mi regla personal era una vez al mes asistir a una conferencia en cada uno de los sectores financieros o industriales. Esta ha sido mi más efectiva alarma de posible negocio.

En 1980 hubo una subida de tipos que intentaba poner freno a la economía. Los bancos estuvieron muy infravalorados pese a sus grandes previsiones de crecimiento.

Existía una gran histeria sobre que empresas sobrevivirían o no, vendiéndose acciones de bancos por debajo de la mitad del PER del mercado.

Una de mis mejores operaciones fue la compra del Fifth Thirth Bank, de 2$ a 80$. No me pude resistir a un banco con un nombre así. Intenté compra pequeños bancos regionales, como Wachovia, donde la gente suele ser más frugal y no malgasta el dinero en estupideces como hacen los grandes bancos.

En 1.981 Magellan absorbió a Salem Fund, subiendo a los puritanos a bordo del Barco del explorador. Ahora estaba preparado para ofrecer Magellan al público. Empezamos cobrando un 3% de comisión que se convertía en sólo un 2% si se mantenía más de 60 días.

El problema es que el teléfono del anuncio era de un hospital de Massachusetts donde se cansaron de decir que no sabían nada de acciones y dividendos.