Peter Lynch, Beating the Street, Capítulo 6. Los últimos años


La cantidad de tiempo que dedicas a buscar buenas acciones es directamente proporcional al número de acciones que debes tener.

Se necesitan varias horas cada cierto tiempo por cada una. Esto incluye leer los resultados anuales y trimestrales y las búsquedas de información periódicas. Un inversor individual puede hacer esto con 5 acciones como hobby.
En 1983 la cartera de Magellan tenía 450 acciones. En un año fueron 900. Esto significaba que teníamos que prepara historias para explicar en 90 segundos. Se convirtió en el 2º fondo mayor del mundo con 1.600 Millones$ en activos.
Surgieron críticas diciendo que, como el Imperio Romano, Magellan era demasiado grande para sobrevivir. Un fondo con 900 acciones no podía superar al mercado, porque él era el mercado. Fui acusado de control de los índices mundiales.
Un gran fondo puede comprar 1.000 o 2.000 acciones que nunca salen en el Wall Street Journal. Esto se llama “Fly off the radar scope” (Volar fuera de radar). Sin embargo, un poco imaginativo gestor puede tener 50 acciones que aparecen todos los días en los periódicos y tener una miiatura del S&P 500.
Muchas de las empresas de mi cartera no ocupaban una posición importante por 2 razones:

  • Eran compañías pequeñas en las que si aumentaba mucho mi posición podría mover el precio.
  • No estaba muy convencido de ellas pero no quería alejarme y seguir en contacto.

Recuerdo una vez que acudí a la presentación de resultados de Jan Bell Marketing, una joyería de 200 millones$. Sólo acudí yo y los directivos. Me informaron de que estaban vendiendo mucho a grandes establecimientos minoristas. Lo que me puso en alerta para seguirlos, ya que seguramente también estuvieran haciendo dinero.
Encontré varias empresas minoristas que desde su OPV inicial, habían caído en el olvido y estaban muy baratas. Empecé a llenar mi cartera de minoristas pero sólo hasta un 3% del fondo.
Un tiempo después, el sector sufrió una severa caída que puede soportar porque era un porcentaje muy pequeño de mi total. No lo hubiera podido soportar si representara un 20% de mi cartera.
A mediados de los 80 compre S&L, y era un 3% del total del fondo. Pero la prensa comenzó a enfatizar mi relación con S&L y al final parecía que mi fortuna o ruina dependía de las cotizaciones de S&L.
Desde 1982 a1988 gané una verdadera fortuna con la industria del automóvil: Ford y Chrysler me aportaron 100M cada una, más 79M$ de Volvo. Fueron grandes ganancias para una pequeña porción de mi cartera, sólo eran un 8%. Nunca sabes cual de tus acciones es la que lo hará mejor.

La liquidez

Otra estupidez de los gestores de fondos es buscar sólo acciones con liquidez. Unas acciones que puedan vender en menos de 3 días. Es absurdo, los problemas van llegando poco a poco. Y si de verdad son gordos, en sólo 5 minutos estarás perdido. Y otras muy liquidas, como Polaroid, perdieron el 90% de su valor en sólo un año. Conozco a muchos que se quedaron confiando en que era un valor muy liquido.
Sólo un 1% de los valores cruzan más de 10.000 acciones al día. Los gestores que confían en la liquidez, se ven limitados y vetados a comprar más del 99% del mercado. Es absurdo.

Conforme el fondo crecía, comenzó a convertirse en un problema el mantener la proporción de todos los valores, con su ponderación constante. Si compraba muy rápido, mi compra hacía moverse el mercado y subía hasta el nivel donde debía comenzar a vender.

Los siguientes 5 años algo cambió. Debía viajar miles de kilómetros a seminarios de inversión donde decenas de compañías tenían unos pocos minutos para explicarme su proyecto y que yo me interesase por él.

Mi aventura en el extranjero

Con la excepción de los fondos de John Templeton, Magellan fue el primero que compró con fuerza en el extranjero. Comenzó en el 1984. Todas las noches llamaba a Estocolmo, Londres, Tokio y Paris para empaparme de la información que mis traders me contaban.
En 1986 ya tenía un departamento extranjero.
En aquellos momentos me fijé en Europa. Estaba lleno de grandes compañías a punto de realizar grandes movimientos. De lanzarse a por el mercado global. El problema es que no cumplían las mismas reglas de contabilidad y hacía falta bastante ingenio para entenderlas.
Comencé a viajar y comí y bebí vino en todo el continente. Suecia es un país muy formal donde las reuniones fueron perfectas y ordenadas. Allí descubrí a Ericsson, la compañía de teléfonos. Así como Skandia, fábrica de muebles, totalmente desconocida en América.

En aquella época subieron las tasas de los seguros, pero las compañías suelen tardar muchos meses antes de que se plasme en sus cuentas. Es muy fácil comprarlas y ganar mucho dinero con ese ciclo.
En Göteborg me entrevisté con toda la excitada dirección de Volvo.
Hay gente que piensa que por razones culturales, algunos países se mantienen con mercados infravalorados o supervalorados eternamente. No es cierto, al final todos acaban cerrando el ciclo y vuelven a empezar.
Cuando no encuentres nada bueno que comprar en tu país, mira en otro.
Encontré una copia exacta de Hewlett-Packard a la noruega: Si funcionó en USA, ¿Por qué no funcionará aquí?. Se llamaba Norsk Data y fue muy buena compra.
De Oslo, pasé a Bergen y Frankfurt dondé conocí el Deutche Bank. Quedé impresionado.
Visité las manufacturas de Düsseldorf y conocí Bayer, una gran industria química.
En Colonia descubrí que en las Autobahn estaba conduciendo el doble de rápido de lo que lo había hecho nunca, investigué si cotizaba y compré.
Descubrí que la industria farmacéutica Suiza estaba mucho mejor preparada que la americana y cambié mi cartera de país.
En Milán descubrí Montedison, una perfecta hidroeléctrica. En la ciudad de la última cena.
En Venecia no pude disfrutar porque no encontré compañías a las que visitar.
Un amigo me explicó que dos ferrocarriles japoneses tenían muy buenas perspectivas.
Al final del año, un 10% de mi cartera estaba en el extranjero.

La Gran Corrección. Y el Crack del 11 Septiembre de 1.987

Magellan subió un 24% en 1986 y otro 39% en el 87. Provocó una arrolladora entrada de capitales difícil de gestionar.
Empecé a comprar empresas que todo el mundo tenía pero que pasaban desapercibidas. Entre ellas encontré una preciosa joya: Fannie Mae. Tenía ingresos crecientes y constantes y cotizaba a unos ratios ridículos. Todo el mundo tenía acciones de Fannie Mae, pero en una proporción minúscula. La hice una de mis mayores adquisiciones.
Aunque Magellan subió un 39%, el S&P lo hizo un 41%. Eso me volvía loco.
Mi mujer no entendía porqué estaba triste si había hecho ganar una fortuna a los accionistas.
Al poco tiempo el mercado cayó un 20% y Magellan sólo un 7%. Eso me hizo creer que era inmune a las caídas. Hasta que llegó el 11 de Septiembre de 1978.

Durante las siguiente 9 caídas me di cuenta de que Magellan caía más que el mercado en los cracks, pero que en la recuperación lo superaba y mejoraba por amplio margen.
The Wall Street Journal publicó que yo estaba en Irlanda cuando todo ocurrió. Tuve que vender grandes cantidades de acciones para poder devolver el dinero a los accionistas que provocaban una gran salida de capital por sus ventas alocadas.
Durante esos días descubrí que mucha gente tenía compras con margen apalancadas y que tenían hipotecas para financiarlas. Durante 5 días me reuní con mis traders para prepararnos para el gran desastre.
Teníamos un 20 veces más cash (liquidez) que en cualquier otro momento de la historia de Magellan. Y llegó el Black Monday.

Los accionistas de otros fondos vendieron masivamente y los gestores se vieron obligados a malvender a malos precios. A mi también me ocurrió, pero menos.
Tras la corrección compre todo lo que pude. Las primeras en subir fueron las empresas de crecimiento, pero enseguida las cíclicas comenzaron a pisarles los talones.
Un 2% de mi cartera era General Electric, pero como General Electric era un 4% del mercado, en realidad estaba infraponderando una empresa que me encantaba.
Magellan ganó un 23% en 1988 y un 35% en 1989. En 1990 lo volví a hacer, pero decidí retirarme.
El último día en la oficina Magellan tenía 14.000 Millones$, 1.400M$ en cash. Aprendí de la gran corrección a no quedarme nunca sin él.
Dejaba atrás a cientos de operaciones perdedoras en Maguellan, que iban junto con las ganadoras que he descrito. Lo importante es que no eran posiciones importantes. Hay que contener las pérdidas.
No hay que tener vergüenza en perder dinero con las acciones, todo el mundo lo hace.
Lo que es horrible es mantenerla o comprar más aún cuando los fundamentales se están deteriorando.
Una vez perdí 33Millones$ en Texas Air. Pero no vendí hasta que los fundamentales se deterioraron. Menos mal que lo hice, continuó cayendo.
(No importa lo barata que compres una acción, cuando llegue a 0$, habrás perdido el 100%).
Las cíclicas son como el Blackjack, si pasas mucho tiempo con ellas acabas perdiendo seguro.
Cuando una empresa es solvente, los bonos cotizan a 100. Si cotizan a 20.El mercado de bonos intenta decirnos algo. Está dominado por inversores conservadores que miran con lupa cualquier desvarío.

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